Aforismos

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer, es intentar mejorarlos”. 
Thomas Carlyle Historiador y ensayista escocés (1795-1881)
¿QUÉ HAY DE NUEVO?
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Agua: un Pleno inútil y algunas conclusiones

Hay nubarrones en el asunto del agua (foto del autor)
Sentía curiosidad por ver en acción a los políticos locales, así que asistí al pleno extraordinario sobre el feo asunto del suministro de agua a Avilés. Pero algo me decía que no iba a merecer la pena, y así fue. Mientras en esta ciudad, en este país, la actitud de los dos partidos grandes (PSOE y PP) sea la de intentar que nada cambie y esconderse en sus exiguas mayorías para protegerse mutuamente, la desafección por la política crecerá cada día entre la población. Pero el rechazo ciudadano no es por la política en sí, es por su forma en que PSOE y PP la practican. Se les llena la boca hablando de transparencia para luego, como pasó en este pleno, entre los dos, poner una cortina para impedir que las interioridades puedan ser vistas.

Se diga lo que se diga, el pleno fue forzado por Somos, Ganemos, IU y Ciudadanos con un objetivo claramente electoral. Un pleno extraordinario para pedir una comisión de investigación sobre el suministro de agua en Avilés tiene repercusión en los medios, más después de haber sido imputado Aréstegui, y las elecciones están ahí. Pero la alcaldesa anduvo fina. Tenía quince días hábiles para convocarlo pero lo hizo a los dos. De este modo minimizó el efecto que podría tener sobre el voto un asunto tan turbio. La petición de una comisión de investigación podría haberse hecho en un pleno ordinario. Así que los grupos peticionarios se vieron en un brete y no les quedó otra que acudir a la convocatoria. Habían perdido el primer asalto. Es el juego. Hasta aquí todo normal.

El pleno ayer (foto del autor)
En el pleno, mi primera sorpresa fue que se habían presentado una serie de enmiendas debido a que, según parece, los ayuntamientos no están facultados para formar comisiones de investigación; todo lo más pueden configurarse comisiones «informativas». Así que se entró en un juego absurdo de cómo se tenía que llamar la cosa. Pero estaba claro que de allí no iba a salir nada. No obstante los grupos lo pelearon y en algunos casos bien.

El portavoz de Ganemos estuvo bien, algo titubeante, pero muy correcto. También bien, o muy bien, el de Ciudadanos, certero y preciso, y como el de Ganemos, al grano. El de Somos, fue incisivo, un tanto agresivo y con peor estilo que los anteriores, pero bastante bien. El representante de IU no estuvo a la altura, usa demasiado tiempo para decir poco; se dedicó a insistir en que ellos y habían advertido hace años
que privatizar el agua no traía nada bueno. Todos estos, los díscolos, veían imprescindible la formación de la comisión para entrar en profundidad ante una presumible trama de corrupción entre Aquagest y el Ayuntamiento. Resumiendo las intervenciones, no llegaban a entender por qué, primero, Aquagest tenía por que sobornar a nadie si era la clara adjudicataria, y segundo, ¿por qué había sobornado únicamente a concejales, o miembros de partidos de la oposición, ASIA y PP, y a nadie del gobierno, o del partido en él? La sospecha tiene lógica.


La Nueva España
Mención aparte merecen las intervenciones, bastante lamentables, de los portavoces del PP y del PSOE. Por lo dicho por el del PP, ellos estaban interesados en una comisión que clarificara las cosas porque ellos (malditos argumentarios) estaban por la transparencia y contra la corrupción. Llegó a decir incluso que no sabía si dar libertad de voto a la enmienda de IU, lo que casi le cuesta un disgusto en la votación. El aparentemente desganado portavoz del PSOE se limitó a leer en un tono monocorde un papel en el que se hablaba de sentencias y asuntos judiciales sobreseídos. Más tarde en el segundo turno de palabra habló ya sin papel, y sin argumentos, solo para, en ocasiones «aleccionar» a los grupos «nuevos». Si esto es todo lo que tiene el PSOE, no sé yo. Puede que hubiera sido simplemente un mal día. Voy a pensar eso.

Y después de unas tediosas dos horas se pasó a una votación en la que solo fue de interés el detalle de que una concejala del PP no levantó la mano cuando tocaba (la retrató su «jefe» cuando se le coló lo de la libertad de voto) y hubo un pequeño rifirrafe. Una votación con el resultado que que se formaría una comisión pero informativa. Vamos, para informar, para informar de chorradas como el contrato entre la empresa y el Ayuntamiento, que es el que es y ya está. Los grupos díscolos habían perdido por goleada ante la vieja manera de hacer política que consiste en que parezca que las cosas se mueven pero que en realidad no se mueva nada.

Uno estaba seguro de que al PP no lo iba a cambiar nadie, pero tenía cierta esperanza en el PSOE: primarias, regeneración, y no sé cuantas cosas más. Sin embargo, mucho me temo que siguen alejándose progresivamente de los ciudadanos. Al menos, esa fue la impresión que saqué después del anodino discurso de su portavoz y de los murmullos de desaprobación del público asistente tras sus palabras.

Ruido y caos en la noche

Es una ciudad extraña esta en la que vivimos. Si uno echa un vistazo a las ordenanzas municipales, las hay para todo. Cualquier cosa está contemplada. Desde si se puede o no andar en patinete hasta los decibelios máximos que una fuente de sonido puede emitir. La mayor parte de las ordenanzas están hechas con meticulosidad, pero también con excepciones «ad hoc» escandalosas. La de ruidos, que hoy nos ocupa es un ejemplo: no se hace cumplir debidamente, como muchas otras. Y esto solo conduce a problemas, porque cuando, de repente, se intentan hacer cumplir, el perjudicado acusa al ayuntamiento de arbitrariedad. Se pregunta, claro, por qué ayer sí y hoy no.

Foto: La Nueva España
Hablemos de ruido en la tarde y en la noche. Sabugo siempre fue un barrio de marcha y alegría. Quién vivía en Sabugo hace unos años sabía lo que había: juerga hasta que los bares cerrasen; y lo aceptaba. Los cabreos empezaban cuando los horarios de cierre se estiraban y la vigilia se alargaba en exceso. Los vecinos protestaban, el Ayuntamiento intervenía, los hosteleros también protestaban también. Pero se llegaba a un equilibrio, y todos más o menos contentos.

Lo que ocurre ahora, sin embargo, es algo diferente, según cuentan vecinos de la zona. Primero, todavía en la tarde, botellón, hasta la hora de cenar. El resultado: las calles sembradas de cristales y otras basuras, y las losetas del suelo pegajosas. Luego una cierta calma y después, más «ambiente», a menudo bueno: gente por la calle, bares con música... En fin, soportable, hasta cierto punto. Pero la cosa no termina... Más tarde, cuando ya se adivina el amanecer, es cuando se pone seria. Empiezan los After hours, que recogen al personal que viene ya puesto, pero que quiere continuar la fiesta. Música a tope, gente «cocida» que se siente alegre, o superman directamente, conversaciones «filosóficas» a voces, alaridos, trifulcas, peleas, más cristales, vomitadas, cagadas, meadas... Ruido.

Foto: La Nueva España
Más tarde, sobre las 8 de la mañana, llega la brigada de limpieza.  Esto lo pagan los ciudadanos, con sus impuestos, por supuesto. Y todo queda fetén, dispuesto para volver a ser enmierdado la noche siguiente. A todo esto, los after, claro, siguen hasta el mediodía. Faltaría más. Y, naturalmente, los vecinos aguantando el tirón y en absoluto desamparo. Y quiénes debía de ampararlos, el Gobierno Municipal al que pagamos religiosamente, y la oposición, claro, a la que también pagamos, aletargados, o en estado vegetativo.
El Carbayedo: música a tope para cuatro (25/08, 3h.00)

Avilés tiene una ordenanza de ruidos un tanto particular. Permite, en época de fiestas (desconozco si los sábados entran aquí), su absoluto incumplimiento, no pone límites a la cantidad de ruido. Este año en Las Meanas podía oírse con toda claridad a la orquesta que tocaba en Versalles. Y en el Carbayedo se continuó, como siempre manteniendo con los ojos como platos a todo hijo de vecino de los alrededores hasta pasadas las 3 de la mañana de un día laborable para entretener a poco más de 50 personas que, imagino con protección auditiva, bailaban al son de una orquesta horriblemente mala.

Nadie está contra la fiesta, desde luego. Es necesario divertirse. Pero todo se puede, y se debe, conciliar... Solo que, quién tiene que mojarse, ni está ni se le espera. Van a tener razón aquellos que dicen que, a los políticos, los ciudadanos solo les preocupamos en época de elecciones. El ruido en Avilés es un ejemplo palmario de incapacidad política para tener el control de la ciudad.

El ruido y muchas otras cosas que tienen que ver con el respeto por los ciudadanos, por las personas, no son tenidas en cuenta por quien tiene la obligación de velar por ello. La noche de Avilés es un caos absoluto. Cualquiera puede hacer lo que le venga en gana, o al menos, lo parece.

La guerra de los recortes sociales

Desde lo local es imposible no estar afectado por los atentados de París, por sus víctimas, por las consecuencias que las medidas reactivas han tenido para los derechos civiles de la población francesa y para la de las familiar de , indignados por sus orígenes. Todo nos llega a este Avilés diverso y plural diría que idílico, pero los casos de violencia que sucedieron en el término municipal, chiquito pero denso en población, impiden que nos amemos más de la cuenta, menos mal.

La perfección fingida es insoportablemente inútil como estrategia. Cuando una sociedad debe de analizar y reflexionar sobre si misma, porque un sistema se descose por las costuras sociales más débiles, barrios marginados, familias con todos sus miembros en el paro, dependiendo de los servicios sociales, parados de larga duración ya sin cobertura social, no de puede evitar un escenario de futuro desastroso. Sin acciones de participación real, sin planes, programas y proyectos amplia cobertura social de animación sociocultural, sin presupuestos para educación de adultos, ni para fomentar el emprendimiento, ni para diseñar planes de sostenibilidad, ni para actividades de ocio y tiempo libre, lo siguiente es evidente y notorio, la exclusión social, la marginalidad y la delincuencia. No es una guerra religiosa, es una guerra de presupuestos. El presupuesto público de los países europeos empezó a recortar los servicios sociales desde hace ocho años sin parar. Esto ha sido la crónica de un desastre anunciado. Qué nota debe de tomar Avilés de lo que ha sucedido con esta población de franceses musulmanes y árabes excluidos del progreso nacional, marginados y desintegrados.

El Ayuntamiento de Avilés saca pecho en la prensa, porque entre la población de jóvenes con necesidades de ocio y tiempo libre, han participado en una votación relacionada con los festejos del carnaval en la ciudad, cerca de tres mil. Han participado votando el programa temático ganador de las actividades para el Antroxu. Este año será sobre Grecia, esos chicos de la filosofía, no los calvos comunistas de Varoufakis. Y aunque participar siempre es bueno, participar no es solo asistir, opinando sobre lo que otros hacen, participación con la capacidad creciente de intervenir activamente en el análisis y en el diagnóstico de lo que nos afecta, pero además de tomar parte en la identificación de los problemas y de las prioridades, con la capacidad de definir los objetivos, de planificar, ejecutar, evaluar y gestionar las acciones. Solo se aprende a participar participando.

En todo proceso de dinámica de grupos integrador, el desarrollo de las potencialidades personales de cada uno de los miembros del equipo, es tomado en cuenta y motivado, ofreciendo espacios, herramientas y procesos que contribuyan a su crecimiento personal, a mejorar su calidad de vida y articular su integración ciudadana con su activismo social.


Y esto se hace poco en Avilés. En Avilés hay exclusión social, hay familias que no llegan a fin de mes para comer, que tienen que pedir ayuda a sus familiares o a instituciones de caridad. Tampoco pueden disfrutar de actos culturales, no tienen para comprar una entrada al teatro del Palacio Valdés, o a un concierto del Centro Niemeyer, porque no tienen ninguna prestación, salario social o subsidio en su casas, ni para ir al cine o comprar un libro. 

La situación social es precaria, cuánto tiempo creen, las excelentísimas autoridades de Avilés, que les va a durar la paz. Cuánto creen que tardaremos en despertar por el hambre de ese sueño de opio de la Isla de la Innovación. Creen de verdad que la programación cultural del Centro Niemeyer nos va a calmar el hambre y la sed de justicia social. Cuánto creen que van a durar en el poder, mangoneando el presupuesto al antojo de sus necesidades de élite cultural y política. Espero que no me responda el lobo con su aullido.

LA CENICIENTA DE CIUDAD JUAREZ


Por Luis Taboada

Si yo fuera Forrest Gump y tuviera que contar mi vida a un extraño, elegiría un banco en el  parque del muelle de Avilés. Ningún lugar mejor que ese para la confidencia. Es un privilegio contar con un lugar tan apartado y solitario, donde la luz atraviesa como puede las copas entrelazadas de los árboles y se deposita suavemente en el ondulado asfalto, provocando ligeras sombras que más que delimitar sugieren los pocos objetos que menudean aquí y allá, vigilados por el quiosco de la música a un lado y por la figura desnortada de Pedro Menéndez, reconvertido en  vigilante nocturno, al fondo.

El viejo parque se ha convertido en una cenicienta sin las verbenas de música alegre y  farolillos de papel que, durante muchos años, alumbraron los rostros de mi generación. Todo su mobiliario parece sacado de una greguería de Ramón Gómez de la Serna: Un viejo marino de cuando gobernó Carolo, al que custodian cuatro soldados ausentes, esperando el relevo que no llega; una foca altiva, un elefante enano que fue  testigo de cómo la droga casi acaba con el parque, el coro de las alegres chicas de Coslada: maravilloso elenco de blandos efebos y Venus de pensión con derecho a cocina, y una fuente de estilo inclasificable. Todo muy entrañable.

Cuando estoy en este lugar me siento en una especie de limbo, una tierra de frontera entre dos mundos, una Ciudad Juárez que a nadie gusta y que ya  no es México, pero tampoco Estados Unidos; un sitio que se recorre aprisa en dirección al huevo frito conceptual, templo de la modernidad , Brasilia en pequeño, para deleite de confusos progresistas, llamado centro Niemeyer, o bien  hacia el bullicio de la ciudad, una vez que hemos dejado atrás el colesterol y  la ignorancia.

Hace tiempo que los cañones de opereta italiana no intimidan a nadie. Hoy los únicos bárbaros que asaltan el parque son los corsarios del Imserso a bordo de modernos autobuses aparcados en sus orillas. Contemplan indolentes la figura de Don Pedro, pero nunca perciben la tristeza en sus ojos, ni el cabreo en el semblante por no haber jugado en la Champions League de los conquistadores. Tuvo que conformarse con un modesto pedestal mientras su colega, Cristóbal Colón, goza de unas maravillosas vistas sobre la arboleda de las Ramblas.

Espero que algún día se haga algo de justicia y se le devuelva a este parque, que calla por no molestar, la dignidad que merece. Como decía Luis Eduardo Aute: “ Siempre habrá alguien soñando por ahí”.

Luis Taboada


Luis Taboada es artista plástico. Aquí una muestra de su obra y su CV.


¿Qué ojea un avizor?


Es mi primer Ojo Avizor y me siento inquieto, tocado por la responsabilidad de desnudar algo de lo que veo y compartirlo públicamente, encima con el compromiso ético y profesional, aunque no remunerado. Para mi lo primero que me parece digno de ojear es la justicia, porque a través del ejercicio de ella, vemos las diferencias y los acercamientos entre lo que esta realidad ofrece y lo que nosotros elaboramos en nuestra utopía de igualdad e imparcialidad.

Qué más hay que observar, qué ver en lo público, siguiendo una secuencia. Si lo primero es ver la justicia de los hechos, lo segundo sería ver la bondad, lo que los liberales y algunos economistas llaman la ganancia, lo que tiene que ver con el retorno del capital invertido en la acción. Cualquier acto público debe entrañar un beneficio social, o una ventaja económica, se mire desde una ideología o desde otra, la acción pública tiene como meta el bien general. Y encontrar en el análisis alguna bonomía para la población de un territorio, a veces no es fácil. La bondad entonces sería lo segundo a observar.

Y por último me ocupa y preocupa quién leerá lo que escriba. Yo no escribo para desconocidos, ni para famosos como Wody Allen o Brad Pit, sólo escribo para personas normales y corrientes. Personas que pueden vivir en lugares irrelevantes, que sin tener grandes recursos, unidas son capaces de hacer cosas excepcionales. Escribo para personas que se sienten parte de algo más grande que su propia individualidad, por muy famosa y singular que esa personalidad sea. Escribo para las personas que son capaces de unirse en equipo y hacer cosas juntas.

 Mi primer Ojo Avizor lo quiero poner en Avilés, en sus habitantes. Hay cosas que funcionaron bien y que pueden seguir haciéndolo. Algo que nos confiere identidad de ciudad creativa, algo tan buscado a través de todas las planificaciones de ciudad, que se ha convertido en el principal motor del desarrollo local. Es algo del pasado, evidentemente evaluativo, que tiene que ver con la capacidad de trabajar en equipo, de ser un grupo organizado a la tarea, donde las decisiones se desarrollan como procesos de integración y consenso, de debate y negociación, de análisis y acción.

Una ciudad creativa depende del talento local que posea, de su conocimiento tecnológico y de sus valores. Esta ciudad tiene un futuro que enfrentar que pasa por el Centro Niemeyer. Por su importancia económica, con algo más de cincuenta millones de euros del erario público, invertidos en un centro dinamizador que mejoraría la calidad de vida de este territorio y contribuiría al desarrollo de una economía cultural en Avilés. De ese futuro se encargarán los planificadores, que son parte de un sistema que respondió a las pautas ideológicas del gobierno socialista de Asturias, que en este proyecto ha buscado más la democracia cultural, que los procesos participativos en su planificación.

No sé lo qué va a pasar con el Centro Niemeyer, pero para sacar adelante una estrategia que lo posicione internacionalmente con una singularidad. Que sea una lanzadera de talento local. Que vincule este territorio con otras regiones, en rutas y redes colaborativas, a través de la cooperación y las alianzas. Que contribuya a fomentar la diversidad y la creatividad. Va a necesitar de Avilés y de su gente. Esta ciudad es creativa, es participativa, parafraseando aquel bolero, si la dejan. Avilés tuvo un pasado reciente, bastante glorioso en actividades artísticas y culturales. Proyectos hechos en equipo, desde la colectividad.

El vivo retrato, es una película producida por una colectivo de personas y entidades locales en torno a un núcleo dinamizador artístico nacido y criado en este territorio. Un grupo humano integrado por jóvenes, talento local, cuya principal actividad creativa se había desarrollado desde el teatro de aficionados. Los miembros de la compañía de teatro, Los Cátaros eran de Avilés, y cuando emprendieron la producción de la película, ya tenían un recorrido innovador y contestatario por el teatro de vanguardia en los escenarios asturianos. Estaban en el ajo, Mario Menéndez, con su hermano Juan, Fran Vaquero, el actor actor César Sánchez, entre otros más que merecen un tranquilo repaso. Aquí ahora quiero destacar la labor de un equipo creativo capaz e ilusionar e integrar a muchas personas en torno a un mismo fin. Su capacidad de organizar un proyecto tan complejo desde la afición, sin medios propios, bajo aquellas circunstancias históricas e histéricas, fue sin duda portentoso.

Es cierto que además lograron ese apoyo institucional por parte de un ayuntamiento sensible y cercano a las propuestas de la ciudadanía y a desarrollar los valores locales del talento. También contaron con otros elementos de la cantera teatral avilesina, que desde años se venía incubando en institutos y asociaciones. Arcos era otro grupo teatral de aficionados de entonces, que había abordado con decisión y rigor el teatro clásico y moderno. También con talento local, insisto. José Luís Hortal, inmenso director y actor, además de profesor de Química, o Enrique Tesier o el mismo Ripoll, entonces un miembro joven del equipo de funcionarios de la biblioteca pública de Avilés. Otros colectivos se sumaron al proyecto de hacer, nada más y nada menos, que una película de largometraje.

Y se hizo y además bien, yo no puedo contaros cómo fue el rodaje, o los prolegómenos, pero si ví la película. Fue muchos años después de que se estrenara en Avilés, en la Casa de la Cultura ya era el siglo XXI. Lo primero que me impresionó fue ver a todos actuando como profesionales, la dirección de Mario me sedujo desde el principio hacia la trama que me pareció misteriosa e inquitante. La sociedad replicante de los líderes de la tiranía, de la inteligencia, de la belleza, al gusto del cliente. Hijos a la medida de nuestras ambiciones. Un guiño de ciencia ficción, cargado de crítica social. La tecnología del Vivo Retrato hoy es posible, pero buscar el hijo diseñado, en el fondo no dependía del todo de la genética, sino de la voluntad de inculcar una cultura de antonomasias y paradigmas, donde los aforismos los pronunciarían esos discursos clónicos que sólo buscan devolver en el espejo la imagen de uno mismo como hérore, como creador, como padre modélico.

Avilés hizo esa película muy bien, y se lo debemos a aquel equipazo de personas que animaron con su talento a los demás para echar a volar juntos un proyecto colectivo. A veces es bueno reflexionar sobre lo que hicimos y nos salió bien, para intentar aprender y reproducir esos procesos que funcionaron y repetirlos. Lo demás es seguir mirando y opinando. Me gusta el artículo de opinión cuando el relato es descriptivo, analítico, valorativo y, a poder ser, si establece un diagnóstico y plantea una posible solución. Puede ser que yo pida mucho, pero a mi edad uno ya tiene sus manías.

Y como a esto de opinar, uno se apunta desde diferentes aproximaciones, quiero confesar que yo no soy periodista, soy un animador sociocultural. Y mis relatos sobre la observación de la realidad, son en clave de desarrollo comunitario, y daré mi opinión desde el análisis técnico de los procesos sociales, la animación cultural y la educación para el desarrollo personal. Y como dice la Agenda XXI de la cultura, si me dejan contribuir a que cualquier acción posible desde la cultura, contribuya a que el desarrollo de esta colectividad sea sostenible.

No pretendo indignar nadie, la indignación, espero que sea como el desayuno, que cada quien venga desayunado de casa, uno debe venir indignado. Prefiero compartir reflexiones y si fuera posible concertar alguna acción en común, que vaya más allá de la indignación retórica y se concrete en intervenciones. La opinión es diferente cuando uno la expresa desde el padecimiento, que cuando lo hace alguien desde las torres académicas, o desde las encuestas, incluso desde las crónicas de la observación detallada de la realidad pura y dura. Las condiciones de víctima y observador, sujeto y objeto en una misma persona, es complicado para la imparcialidad. No porque la indignación nos haga perder la forma, sino porque la indignación es la principal causa de la acción.

Sobre la contaminación


La reducción de la contaminación, así, en genérico, es un objetivo central para Avilés. La contaminación impacta directamente sobre la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Por tanto, el Gobierno Municipal debe tener las cosas claras. Tan claras que jamás debe ponerse de perfil en este asunto. La Corporación debe estar siempre vigilante y actuar de manera contundente cuando salten las alarmas. Y no solo eso; la Corporación debe estar también en la prevención y en la información precisa al ciudadano.

Sin embargo, no se ve una actitud en la buena dirección. Estos días, las condiciones meteorológicas son desfavorables para la dispersión de los contaminantes. Y es en estos momentos donde se ve que Avilés es castigada por la actividad industrial y portuaria; y que si no fuera por el régimen de vientos y una meteorología variable, la Comarca, sería inhabitable. Se esperaría, en estos casos, del Gobierno de la ciudad una respuesta anticipada. Las predicciones meteorológicas ya indicaban que esta situación desfavorable iba a permanecer varias semanas. Se habrían evitado males mayores.

La salida en los medios de la Directora General de medio ambiente del Principado ayudó a acrecentar esa sensación de que se actúa solo cuando las luces del panel de control ya son rojas. Se dice que no hay peligro para las personas con una gratuidad digna de la más profunda ignorancia. Los servicios municipales y autonómicos para la lucha contra la contaminación no están para juzgar sobre lo adecuado de respirar un aire cargado de partículas, están para evitar que esto ocurra.

Es lamentable que en unas condiciones como las actuales no se haya hecho una recomendación a la población de que no haga ejercicio por la zona de las Arobias, siempre llena de gente que pasea o corre hacia el Espartal. Ni por las cercanías de Baterías de Coque, por donde el polvo se masca, además de respirar concentraciones altas de benceno, según últimas informaciones. Sería desde luego lo esperable de una Corporación al servicio de los habitantes de la ciudad.

La alcaldesa pierde oportunidades enormes de hacer cosas que la consoliden como digna representante de sus conciudadanos y de acercarse a ellos. Informar y recomendar es algo que se agradece siempre. También se habría agradecido una actitud más seria respecto al la exigencia del cumplimiento de la ley a las industrias emisoras y al puerto.

LA CONTAMINACIÓN: UNA LUCHA CONSTANTE

(fotos del autor)


Los que conocimos Avilés en los finales de los años 60 y los 70 del pasado siglo sabemos de lo insoportable de los niveles de contaminación que existían en esa época. Pasar por el actual parque del Muelle era toda una odisea: desde las instalaciones de Ensidesa llegaban oleadas de partículas que no solo manchaban cualquier superficie sino que eran un peligro para los ojos. Creo que fue una época dorada para los oftalmólogos. Al cabo de un año esas partículas formaban la cantidad de varios kilos por habitantes. Por suerte eso ya ha pasado. La propia Ensidesa puso filtros y controles. Y desde la primera Corporación democrática en el Ayuntamiento avilesino eliminar la contaminación fue una de sus prioridades. La calificación solicitada y concedida de municipio de alta contaminación fue un paso decisivo, así como la creación de una concejalía y un departamento dedicado a ese combate. Desde ese momento, paulatinamente, la contaminación fue rebajándose, bien es cierto que en ello fue parte importante también el saneamiento integral de la ría (que aún está por concluir definitivamente a falta de los últimos flecos, consistente en que todas los residuos industriales se viertan depurados y al colector correspondiente) y la crisis económico-financiera mundial que redujo drásticamente las instalaciones industriales en la comarca.
Pero la contaminación está repuntando cuando se creía que ya era una cosa del pasado. Primero en la zona de San Juan de Nieva, con sus instalaciones portuarias y almacenamientos de sólidos. Un área en la que la Autoridad Portuaria conjuntamente con el Ayuntamiento avilesino ya había actuado hace años para facilitar viviendas en otras zonas a la mayoría de sus habitantes. Y ahora, en distintos puntos de la ciudad. La lucha contra la contaminación no admite pausas ni relajamientos. Se necesita una vigilancia y controles permanentes y una decidida voluntad para acabar con ella. No es de recibo que tras tantos años de lucha, ahora volvamos –con menores niveles y continuidad, es cierto- a tener que sufrirla. Sé que muchos, por lo menos algunos, apostarían por tener la contaminación de antes junto con sus niveles de empleo. Pero eso ni es posible ni permisible. Hay que desterrar por completo la contaminación, sin esa especie de chantaje-como en baterías de coque- de perder empleos. Avilés necesita industrias, pero no contaminantes y que puedan coexistir con la realidad cultural y turística de la villa. A todos, y más a los foráneos, les asombra contemplar el centro Niemeyer, reflejado en el espejo de la ría con el sonido ambiental de las chillonas gaviotas, y con el decorado trasero de grandes nubes blanquecinas procedentes a todas horas del día de las cercanas baterías.

El final absoluto de la contaminación tiene que ser el horizonte político, social y económico del Avilés. Sin dudas, vacilaciones ni esperas.

Las cuentas claras


 


Todavía nadie ha explicado con datos en la mano que la política de privatizaciones del Ayuntamiento es un buen negocio para las arcas municipales, y por tanto un beneficio para la ciudadanía de Avilés. Me refiero a las cuentas municipales, y lo que esas cuentas incluyen. Cuentas claras, mire usted, lo mismito que cuando nos pasan el recibo de la viñeta o el de la contribución. No hay confusión, los números son los números.

En la actualidad, diversos servicios del Ayuntamiento se han “externalizado”; lo que viene a ser que el Ayuntamiento paga determinada cantidad de dinero a una empresa para que cubra el servicio, que previamente ha ganado por concurso público. Esto de los concursos públicos tiene su “miga”; y por eso, políticos de distinta condición están visitando los juzgados acusados de “amañar” para favorecer a unos u otros, dependiendo de oscuras o inconfesables razones.

Y como a base de escándalos hemos perdido la inocencia, sería no solo justo sino también necesario que alguien se ocupe de mantenernos informados de cómo se gestiona nuestro dinero, y quien se está beneficiando de la gestión del mismo. Al perder la inocencia también hemos perdido la fe en las palabras, por eso la explicación ha de ser con cifras que podamos entender los profanos. Muy fácil, las preguntas son las siguientes: ¿Cuánto paga el Ayuntamiento por cada servicio? ¿Cuánto costaría si fuera municipal? ¿Qué gana el Ayuntamiento con la privatización/externalización? ¿Qué gana la ciudadanía en uno y otro caso? ¿Y qué pierde?

Los responsables municipales nos deben a los ciudadanos dos tipos de explicación: La primera podría titularse "las cosas como fueron"; es decir, nos cuenten las razones que les llevaron a desprenderse de la gestión directa de servicios públicos como la limpieza, los jardines, algunos deportivos y culturales, el agua... en una dinámica que parece responder a una estrategia política escasamente explicada, y que de seguir así, no sabemos en qué quedará la gestión de lo público; eso sí, cada vez tenemos más concejales liberados (¿...?). La segunda requiere una información exhaustiva y clara de cómo está la situación en la actualidad; es decir, los contratos establecidos y las diferentes cláusulas que contienen para que la ciudadanía sepamos cómo se está gestionando nuestro dinero, y hasta qué punto estamos en sintonía con las formas de proceder de nuestros representantes municipales. 

Todo ha de quedar claro, porque nos gustaría creer que no hay gato encerrado, que las cosas se han hecho y se hacen para el beneficio de la colectividad, que los representantes municipales no confunden el Ayuntamiento con su casa particular cuando ocultan información, o dificultan el acceso a ella. Que no tienen nada que esconder cuando niegan la participación en las fundaciones municipales a la oposición... Es decir, que no han perdido de vista en ningún momento de su mandato que representan los intereses de todos los que vivimos en Avilés.

Si el caso es otro, si en realidad actúan como si el Ayuntamiento fuera su casa; o peor aún, utilizan la confianza que sus vecinos han depositado en ellos, para beneficio particular o de los suyos; entonces, la sociedad debería protegerse con un contrato ante notario. Algo así: Yo estoy de acuerdo con este programa que me presenta, así que le voto para que me represente en el Ayuntamiento, pero usted se compromete mediante firma notarial a no salirse del programa con el que ha ganado mi voto. Y si quiere cambiar de política puede elegir entre esperar a las próximas elecciones y presentarse con un nuevo programa, o pedir el consentimiento de la ciudadanía ante  eventuales cambios.

Parece una quimera pero yo creo que es muy razonable.

El agua turbia

El asunto de la privatización del agua empieza a apestar. La salida a la luz de dádivas y dineros repartidos por la empresa que se quedó con la gestión hace que se despierten todo tipo de sospechas respecto a qué tipo de acuerdos tuvieron lugar, en qué términos fueron redactados los contratos y cuál sería el coste de revertirlos, si ello fuese necesario. Pero hay una cosa incuestionable: esto tiene un fondo turbio. Y aunque el servicio sea bueno. Los ciudadanos tienen derecho a exigir que haya sido adjudicado con limpieza. De lo contrario...

Resulta difícil de entender el porqué del interés tan grande de las empresas por hacerse con la gestión de estos servicios. Tiene que haber grandes beneficios cuando son capaces, presuntamente, de llevarse de viaje, de cenas, de copas y de putas (esto imagino que a la parte masculina) a las personas presumiblemente influyentes en las decisiones de adjudicación.

Se supone que privatizar algo implica un abaratamiento para el municipio, por lo tanto para el consumidor. Si resulta que es así, que sale más barata el agua,  quiere decir que desde la parte pública se llevaba una gestión lamentable. Si la empresa adjudicataria es capaz de ofrecer agua más barata, y así y todo, se gasta cantidades importantísimas de dinero en influir para obtener el negocio, quiere decir que este negocio es redondo, y que, por tanto los anteriores gestores lo hacían como el culo. O eso, o pagamos (no lo sé) y pagaremos un agua mucho más cara, lo cual es todavía peor y habla de la catadura moral de quienes tomaron la decisión.

Avilés está en el ojo de este huracán. Por eso alguien, imagino que las más altas instancias municipales, tendrá que explicar con meridiana claridad cuál es exactamente la situación de la gestión del agua en la ciudad. Estaría muy bien saber, si fuera posible, quién negoció las condiciones y si se lucró de alguna manera con ello. De momento solo IU estaría fuera de toda sospecha al ser desde el principio contraria a la privatización de este servicio. Pero todos los demás partidos, en aquel momento en la corporación, son sospechosos de prácticas oscuras. Todos. Y por eso deberían aclararlo.

De momento la punta de la pirámide del PP acaba de caerse. Pero la parte gorda del agua de Avilés fue negociada por el PSOE. Qué se sepa no hubo trato de favor para con los socialistas. Pero es que, como los políticos en este país lo llevan haciendo tan rematadamente mal durante tantos años, son ellos quienes tienen que convencer al electorado de su limpieza. Porque a día de hoy, por lo anterior, ser político te convierte en supuesto corrupto. Y no es culpa de los electores, claro.

Por lo tanto, desde el PSOE, desde la más alta responsabilidad en Avilés, debe salirse a aclarar todo esto... Porque las aguas bajan demasiado revueltas y no son aptas para el consumo hasta no conseguir que se aclaren. ¿Tendrán valor? Se abren apuestas.