El Parque de Ferrera debe protegerse
Nunca me pareció una buena idea abrir el Parque de Ferrera el Lunes de Pascua. Ese día, medio Avilés come en la calle; y la chavalería tomó por costumbre organizar una macrofiesta en el parque. Un fiestón con sidra, cerveza, comida, más comida, más sidra, otros alcoholes... ¿El resultado? El parque dos días cerrado para que los servicios municipales lo adecenten otra vez. Cuadrillas de operarios rastrean el césped para quitar la basura resultante: todo lo que no fue a los contenedores (siempre insuficientes) y para eliminar del césped los elementos peligrosos: botes y botellas, cristales clavados de los cascos rotos...Cuando se entra al parque tras las cuarenta y ocho horas de recomposición, huele a residuos fermentados, a sidrería sucia, a manzana ácida, a orines en algunos sitios, a cerveza reseca, en otros... Y esto no hay forma de limpiarlo. Esto permanece en el suelo por tiempo. En muchas áreas la hierba se muere por la acidificación del suelo. El parque tarda semanas, incluso meses en regenerarse, en recuperarse de la agresión a la que se le somete este día.

No se me malinterprete. El Lunes de Pascua es un día de fiesta y todos, jóvenes, menos jóvenes y viejos tenemos derecho a la diversión, y a desmadrarnos alguna vez. Pero no tenemos ningún derecho a lacerar de esa manera a un espacio natural. El parque es, en su conjunto un organismo vivo; no es algo inerte que resiste cualquier tipo de acometida. Es un ecosistema completo y en equilibrio del que forma parte también la gente que acuda día a día. Pero las invasiones masivas, por muy populares que sean, pueden dañar de manera permanente a este espacio verde y aislado del que disfrutamos.
Nadie en su sano juicio puede garantizar que las especies vegetales que viven allí, algunas auténticas joyas, no van a sufrir daños a futuro. Los árboles enferman, como todos los seres vivos. Los sistemas se desequilibran y pueden llegar a desmoronarse. Por eso hay que preservarlos. Toda prevención es poca. Muchos Lunes de Pascua, si no se impide, pueden dejar «sonado» al parque, lo mismo que muchas palizas dejan sonados a los boxeadores.
Cuidado con nuestro parque, con nuestro pulmón. Es una gema. En Avilés hay contaminación como para repartir con medio mundo. Solo faltaba que se nos estropeara el Parque de Ferrera por el simple hecho de no haberlo protegido adecuadamente. Avilés tiene espacios de hormigón y de asfalto en abundancia, espacios inertes, para hacer este tipo de macrobotellones sin dañar nada: La Exposición, la explanada del Niemeyer, etc... ¿Por qué tiene que ser en el Parque de Ferrera?Se espera de los políticos que hagan lo correcto. Hace poco se talaron árboles enormes en Las Meanas sin ninguna necesidad, por decisión política: había que ampliar un parque infantil y estorbaban. Se podría haber evitado con un poco de sensibilidad de quien gestiona el urbanismo. No se quién gestiona esto. Pero, cuidado, alcaldesa, no permita que se juegue con el parque. Antes de dar luz verde a la fiesta, pregunte a sus técnicos, que tiene los mejores, y hágales caso. El Parque de Ferrera lo merece.