Grafitis, jóvenes y delito
Qué es lo que hace que una persona decida entrar a formar parte de la policía. En Australia recientemente empezaron a seleccionar a las personas que tenían un perfil sensible a los problemas sociales. Usaron una técnica de cámara escondida con un niño actor que husmeaba comida entre la basura de los contenedores, cuando alguna persona se acercaba para interesarse por él, lo abordaban y lo invitaban a formar parte de la policía. En España estamos teniendo suficientes noticias sobre abusos policiales, como para tomar medidas ahora antes de que sea demasiado tarde. La ciudadanía está empezando a darse cuenta de que el modelo de policia al que vamos encaminados de la mano del neoliberalismo, o del capitalismo disfrazado, es el paradigma de la policia de EEUU, con sus defectos, sus prepotencias, sus abusos y sus descontroles.Hace unas semanas un miembro de los GEO fue detenido en las afueras de un colegio ejerciendo de exhibicionista y acosando a menores de edad. Hace una semana un guardia civil, asesinó a un ciudadano marroquí por un accidente de coche. Hace una par de días un joven profesor de baile cubano, de apenas treinta años, moría durante una intervención de la policia nacional en Oviedo por un deshaucio. En los últimos años las costuras de la modélica transición en materia de una policía ejemplar se rompen. La razón es que ser policía en España es un asunto de memoria y no de actitud. Saber artículos de la constitución, de las leyes penales, o de régimen local, o los reglamentos municipales o de transito nos parece más que suficiente, como para darle un uniforme y una pistola a una persona para que ejerza de policía. Las actitudes nos importan poco. Pero las actitudes son el enfoque de los conocimientos, sin una actitud correcta los conocimientos son sólo datos.
La policía local de Avilés lleva años protagonizando diferentes asuntos que alarman y preocupan a la ciudadanía, sino son los políticos que inciden en sus ascensos al tenor de sus simpatías ideológicas o familiares, son sus relaciones con promotores y constructores de la ciudad o sus actuaciones fuera de la ley, de matonismo peliculero, como el protagonizado recientemente por dos agentes locales implicados en una detención ilegal. En la policía local de Avilés hay de todo como en botica, lo mismo que hay remedios para las enfermedades, que hay agentes tóxicos que sólo agravan el clima social y los problemas de la ciudad. Los complejos de inseguridad e inferioridad personal se proyectan a través de los uniformes, del poder y de las armas, y ese trinomio es muy peligroso. Al no haber un control real sobre las actitudes de los agentes, la sociedad se siente indefensa y vulnerable ante las arbitrariedades que cometen estos elementos, que lejos de preservar la seguridad lo que hacen es exacerbar la paz social.
En el edificio Fuero hay un patio donde se reúnen jóvenes y no tan jóvenes en torno a las actividades que organiza el ayuntamiento de Avilés y muy bien por cierto, intentando dinamizar el espacio público. Hay una emisora de radio, talleresm encuentros debates y hoy estaban haciendo grafitis sobre las columnas, con la ayuda y la supervisión de varios técnicos municipales que me habían invitado a ver la actuación. Como trabajo en un proyecto similar en el ayuntamiento de Oviedo asistí para aprender y compartir experiencias.
Había un grupo de jóvenes escuchando música, otros pintando y algunos observando. Cuando ya se acabaron las actividades de pintar las columnas, los jóvenes que escuchaban música ayudaron a recoger los andamios, las pinturas y los materiales todo en la más absoluta normalidad. La educadora de calle me comentaba que aquellos jóvenes se estaban integrando en las actividades artísticas y que poco a poco se empezaban a involucrar y a participar. En esto estábamos, cuando aparece una patrulla de la policía local. Un agente con una gesticulación expresionista se dirige a nosotros y nos dice que si vimos algo. Le pregunto a qué se refiere. Me dice que algún incidente, a lo que le contesto que no, que no ha habido ningún incidente de ningún tipo en esta zona, ni con nadie del grupo allí presente. Se queda en la patrulla hablando por la radio con un código gesticular vehemente. Llega otra patrulla en poco minutos y se baja otro agente que se dirige a un grupo de jóvenes que ya habían acabado de recoger y que estaban sentados charlando. También presenta una gesticulación teatralizada y se dirige a los jóvenes de forma expedita y yo diría que agresiva. Nos acercamos tres adultos, dos técnicas del ayuntamiento de Avilés y yo. Le pregunto al agente, que está hablando con los jóvenes, qué es lo que sucede. Me contesta de forma agresiva, mal educada y prepotente. Diciéndome que yo no tengo por qué preguntar nada, que él no tiene por qué darme ninguna respuesta, haber si va ser él ahora el interrogado. Le digo que sólo queremos saber qué pasa, ante aquel despliegue policial, dos patrullas cuatro agentes y tanto interrogatorio. Le recordamos que le dijimos a su compañero que allí no había pasado nada extraño, violento o anormal en nuestra presencia. Pero no parece estar interesado en nuestro testimonio, ni en hablar con las técnicas del ayuntamiento de Avilés. Es un hombre de ideas fijas y claras, se dirigen a los jóvenes como si estuviera tratando con delincuentes, identificaron a uno de los jóvenes y les revisaron unas bolsas.
Me dicen que no es la primera vez que la policía local y la nacional tiene actuaciones similares tipo sainete en esta plaza, donde se reúnen jóvenes, siempre con la participación y coordinación de técnicos del ayuntamiento, intentando animar y dinamizar los espacios públicos. Estos técnicos del ayuntamiento cuentan con una amplia experiencia, competencias académicas y responsabilidades sociales sobre estos jóvenes, superiores metodológicamente a los criterios de un policía local. Estas actuaciones, mezcla de Robocop y de loca academia de policía, no son modelos asumibles en una sociedad avanzada, hacen un flaco favor a las políticas de animación sociocultural y a las estrategias de reinserción social con los jóvenes de la ciudad.


