Aforismos

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer, es intentar mejorarlos”. 
Thomas Carlyle Historiador y ensayista escocés (1795-1881)
¿QUÉ HAY DE NUEVO?
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¿Es la contaminación un problema para la salud?

Cuando el tiempo no acompaña y las calmas atmosféricas aparecen, en Avilés se disparan todas las alarmas. Las partículas contaminantes, en especial, empiezan a causar problemas a los habitantes, problemas respiratorios, problemas de salud. Las partículas en Avilés son como de la familia, están aquí desde hace décadas, y desde hace décadas no se toman decisiones de calado para eliminar, o al menos atenuar el problema hasta límites que permitan hacer que la salud de los habitantes de la comarca no se vea afectada.

Hay varios tipos de contaminación del aire: la causada por compuestos químicos; y la que proviene de las emisiones sólidas, más en concreto partículas. El área de Avilés está fuertemente afectada por ambas clases. Tenemos para dar y tomar: partículas de todos los tamaños y también algunos venenos. Algunas zonas están más afectadas que otras, es verdad. Pero se podría decir que la totalidad de la población de Avilés está sobre sobreexpuesta a partículas, y una parte importante a un peligroso contaminante químico: el benceno.


Hay dos maneras de enfocar los problemas referentes a la contaminación. Una es desde la legalidad, que debe ser mantenida y exigida por las autoridades; y la otra es desde el punto de vista de la salud pública, que debe ser preservada por las mismas autoridades. ¿Cómo estamos en Avilés en este aspecto? Pues regular en lo legal, y desastrosamente mal en lo sanitario. Veamos por qué.

Los contaminantes que más afectan a Avilés son las partículas, en concreto las menores de 10 micrones, que son las peligrosas, y el benceno, una conocida sustancia cancerígena. Hay en nuestra ciudad varios puntos de control de la contaminación: Matadero (en las Arobias), Plaza de la Guitarra, Llano Ponte y Llaranes. Todas estas estaciones miden, además de partículas, SO2, NO2, ozono y monóxido de carbono. La de Llaranes, en lugar de este último, mide benceno.

Bueno, pues resulta que los datos, en contra de lo que dicen las autoridades autonómicas (las locales guardan silencio), la calidad del aire en Avilés es desastrosa, y lleva siendo así desde siempre. Las cacareadas mejoras de los últimos años han servido de poco o de nada y han estado orientadas solo a cumplir la ley, y por los pelos. Haciendo un símil, es como si hiciéramos que un fumador de 80 cigarrillos al día pasase a consumir 60. Sigue siendo un muerto potencial.

Benceno
Es verdad que se cumple con la norma legal para la media anual en todas las estaciones, salvo en Matadero. Pero no se puede engañar a la población. No se puede decir que el aire de Avilés es bueno. Una cosa es la legalidad y otra la salud. La media anual exigida por la normativa es de 40 microgramos/m3. Sin embargo, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud son que no se deben superar de media los 20 microgramos/m3. Todas las estaciones de Avilés superan esta recomendación, es decir. Todos los habitantes de Avilés, todos, estamos expuestos a los peligros de respirar este aire. Y llevamos así desde los años 60 del siglo pasado.


Además está el benceno. La norma para el benceno era en 2010 no superar de media anual los 5 microgramos/m3. Pero en la misma norma se establece que en 5 años habría que estar en 0 (cero). La media anual en Llaranes es de 2,02 en 2014. Y, a día de hoy, continúa en niveles extremadamente altos. Repito que el benceno se un agente altamente cancerígeno.

Y esta es la situación. Todo muy hermoso desde el punto de vista legal, salvo en la zona del matadero, pero todo mentira. La población de Avilés está más expuesta a sufrir dolencias derivadas de la contaminación que la de otras zonas con niveles por debajo de las recomendaciones de la OMS. Y las autoridades no deben perder de vista estas cosas. No basta con controlar y hacer bonitos y larguísimos informes para su propia autocomplacencia. Un par de tablas simples pueden explicarlo todo. Y la conclusión es que se gastan enormes cantidades de dinero en la lucha contra la contaminación, pero no se avanza. No se avanza porque, claro, falta voluntad e impulso decidido en la buena dirección, que es exigir a las industrias seriamente el cumplimiento estricto de la ley.

Me pregunto si en el futuro alguien hará algún estudio sobre la incidencia de determinadas enfermedades en Avilés con respecto a áreas menos contaminadas. Estoy completamente seguro de que los resultados no harían muy felices a nadie. Incluso puede que haya ya datos y que estén escondidos en alguna parte para que no sean publicados.

Enlaces de interés (recomiendo especialmente que se lea el de la OMS):

Calidad aire 2014

Documento general de calidad del aire. Cientos de páginas de palabrería inútil.

Marco legal español sobre calidad del aire

Recomendaciones de la OMS. O sea, lo que importa de verdad.




EL PARO IMPARABLE EN AVILÉS Y EN EL MUNDO


Según datos del Servicio Público de Empleo en Avilés (noviembre del 2015) hay una población demandante de 10.811 personas. De ese número, los mayores de 45 años representa 3.456 (un 46%) de los cuales 1.553 son hombres y 1.903 mujeres. Desde el Ayuntamiento se hace hincapié en el esfuerzo por facilitar la creación de empleo en este nuevo mandato mediante las ofertas de Empleo Público, que Ganemos considera poco menos que inútiles y la UGT aclara que son similares a las realizadas en años anteriores y que cada vez se minoran. La crisis económica mundial, los ajustes en las grades multinacionales (y en la comarca tenemos una importante representación), la amenaza de deslocaciones empresariales, son una constante amenaza para el empleo local.
El problema del paro, la principal preocupación para los españoles, se acrecienta día a día. Y no solo es un problema aquí o en los países en crisis. Es un problema global. Hasta ahora los Gobiernos lo tenían en cuenta solo en la medida en que podía afectar a su caudal de votos. Ahora parece que se han dado cuenta global del problema. Por de pronto, Francia acaba de declararse en emergencia nacional por este problema y su principal acción política será combatirlo. El Foro Davos, que se está celebrando estos días, ha advertido que en el próximo lustro se perderán 7 millones de puestos de trabajo. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) ha dado a conocer cifras pavorosas: en el pasado año 2015 el número de parados en el mundo era de 197,1 millones, para este año ascenderá a 199,4 millones y para el 2019 alcanzará los 212 millones.
¿Y a qué se debe esto? Podemos decir en una primera aproximación a que los políticos no han tenido en cuenta a la economía, a lo que esta representaba y a cómo iba a influir. Ya hace muchos años, al filo de la Segunda Guerra mundial, el dramaturgo Bertold Brecht advertía de “el político aprovechador, embaucador y corrompido, lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”. Y el presidente norteamericano, en la campaña electoral de 1992 pronunciaba esa frase que se hizo famosa: It´s the economy, stupid. Pero, no es tan sencillo, no es la economía por sí sola. Tras la guerra mundial y la pujanza del comunismo de la Unión Soviética, las democracias occidentales consideran con acierto que la mejor manera de combatir esa amenaza era la creación del Estado del Bienestar. Eso ha estado funcionando durante bastantes años. Pero no han gobernado sobre el capitalismo y el mercado (que se ha demostrado que no se regula por el mismo) que ha ido haciéndose cada vez más poderoso y perdido todo temor a la amenaza comunista tras la caída del Telón de Acero. Al mismo tiempo los avances tecnológicos han experimentado un gran auge y la mano de obra, los obreros, son cada vez menos necesarios, al mismo tiempo que los empleados en el sector administrativo van desapareciendo por causa de las computadoras y los sistemas informáticos. La inteligencia artificial y la robótica serán las próximas amenazas para el empleo.
La disminución del empleo acarrea  la desaparición  en la práctica de los contribuyentes y, consecuentemente, la disminución de los presupuestos de los Estados que cada vez tienen menos dinero para dedicar a políticas sociales, ya que también la globalización de las empresas y la existencia de paraísos fiscales, al mismo tiempo que toman fuerza las grandes corporaciones financieras, hacen que, a pesar del aumento incesante de sus ganancias, sus impuestos disminuyan, se enmascaren o desaparezcan no contribuyendo al sostenimiento de los países.
Por todo ello, el número de empleos cada año disminuye en todo el mundo y, consecuentemente, las cifras de personas en paro y de empleos precarios y mal retribuidos, se incrementa. Algo que no parece tener remedio. Por ello cada vez, a pesar de sus detractores, toma cuerpo la necesidad de crear la renta Básica Universal o Ingreso Ciudadano. Un ingreso pagado por el Estado como derecho elemental de todo ciudadano. Se eliminaría la pobreza, el trabajo ilegal y al mismo tiempo se recuperaría el consumo por lo que ese ingreso facilitado por el Estado a cada miembro de su país revertería en sus arcas (los impuestos indirectos crecerían). Es una medida que cada vez va conquistando más adeptos (economistas, sociólogos, intelectuales, políticos….) aunque las dificultades de ponerla en práctica obligaría a consensos amplios entre las naciones y a un más efectivo control sobre las grandes empresas, corporaciones y fondos financieros para que contribuyeran en la debida medida respecto a sus ganancias.


URGE REVISAR LAS ORDENANZAS



Las ciudades deben planificarse con vistas a su crecimiento, planificación y modernidad. El objetivo es hacerlas más atractivas tanto para sus habitantes actuales como para los futuros, hacerlas más vivibles y atractivas para los visitantes y el turismo, constituirlas como marco apropiado para la instalaciones de nuevos centros comerciales e industrias limpias. Pero también para la ordenada convivencia de sus vecinos. Así se estudian y regulan aspectos tan diferentes entre sí como la circulación de peatones y vehículos, los ruidos, la limpieza y recogida de basuras, los horarios de distribución de mercancías, la regularización de salidas de humos y aires acondicionados a la vía pública… Una infinidad de cuestiones que hacen que la convivencia sea la mejor posible. Eso se plasma en las ordenanzas municipales o locales que acuerdan los Ayuntamientos.
Últimamente, en Avilés, se han puesto en cuestión algunas de esas regularizaciones como la de las músicas y sonidos ambientes durante algunas fiestas en  barrios, la ocupación de suelo público por determinadas terrazas de bares y cafeterías… Hace poco el diario local “La Voz de Avilés” publicaba una información acerca de que algunas fruterías habían sido apercibidas de posibles multas por sacar al exterior de sus instalaciones sus productos, lo que había sido desmentido por la concejala de Consumo como un “excesivo celo” de los encargados de la vigilancia. Algo que no se explica muy bien, ya que esas cuestiones  no dependen de los criterios del concejal de turno y vienen reguladas  en normas aprobadas por el Pleno y no cabe aplicarlas con celo o sin él.
Indudablemente  todo debe estar sometido a revisión y actualización y las Ordenanzas locales no son ninguna excepción. Es posible que como defienden algunos haya que favorecer los establecimientos que venden productos del campo cercano, como fruterías. Pero por las mismas o parecidas razones habría que tener en cuenta aquellos establecimientos de productos artesanos, culturales o de características especiales. Pero, sobre todo, hay que tener en cuenta la equidad a la horade no hacer distinciones que puedan agravar a unos comercios en relación con otros.

Las Ordenanzas locales, al menos algunas de ellas, se remontan a décadas desde que fueron aprobadas. Las cosas han cambiado mucho desde entonces y es posible que hayan quedado obsoletas. Convendría una revisión y actualización general de las mismas que, sospecho, que en algunos casos ni son conocidas por los actuales concejales ni siquiera por los encargados de vigilar que se cumplan, la policía local, que en muchos casos hacen alarde de su desprecio por ellas posiblemente porque consideran que algunos de sus aspectos son irrelevantes y que sus funciones no deben rebajarse a cuidar algunos de sus aspectos. Y la Policía local está para bastantes más cosas que el tráfico.

Requiem por el teatro independiente en Avilés

Cruzando el parque de las Meanas, según te indica el nuevo monolito que allí han colocado, llegamos hasta lo que antiguamente era conocido como pista de La Exposición. Allí, en una zona totalmente diáfana – siguiendo la moda arboricida que tanto gusta a los ayuntamientos modernos-, se encuentra un parque infantil diseñado seguramente por gente que no debió tener infancia; no se explican si no los extraños artilugios “sadomaso” que pretenden pasar por columpios y toboganes.

Bajo esa capa de corcho que alfombra el suelo no queda ni rastro de la antigua construcción que albergó el mayor ejemplo de representación teatral independiente en Avilés. En el más puro espíritu del Globe en Londres o los corrales de comedias en Madrid, la pista de La exposición fue el viaje a ninguna parte local, encarnado por actores de teatro que trajeron a esta villa la ilusión por el trabajo creativo y la proximidad del teatro esencialmente popular, antes de que el espectador se parapetase tras su butaca en recintos más serios pero con mucha menos alma.

Haciendo malabares con el escaso presupuesto pero, eso sí, sabiendo como hacer las cosas, los organizadores consiguieron que por aquí pasaran las mejores compañías de teatro de vanguardia: Dagoll Dagom, El Tricicle, La Cubana, Els Joglars, el monologuísta Pepe Rubianes: Sí…, los monólogos no los inventaron los de la Paramount Comedy, y tantos otros que nos hicieron amar el teatro.


Aquel lugar, con sillas de tijera y techo de uralita, se parecía a los antiguos salones y cines donde los sueños y la cultura aún no estaban divorciados de la vida. Y, como todo lo bueno, esto también desapareció; dejando un sabor amargo en los que tuvimos la suerte de haber estado allí y ahora vamos mucho menos al teatro, porque nos fatiga ese feísmo y pretenciosidad que en no pocas ocasiones invade las tablas del teatro moderno; donde la alegría secuestrada sueña con las canciones del Mikado de Dagoll Dagom o con los náufragos de El Tricicle.

Esto no deja de ser un sentido homenaje y una muestra de respeto y admiración hacia las gentes que consiguieron tanto con tan poco. Si de mí dependiese, montaría a unos cuantos gestores culturales en la lancha de Melilla y los desterraría para siempre al Hades de la posmodernidad. Dicho queda.

Luis Taboada

Excelentísimos constructores de cagaderos de perros

Los que vivimos parte de nuestra infancia y juventud en el franquismo, recordamos un chiste muy recurrente sobre un discurso de Franco. El dictador salía a dar sus filípicas desde el balcón del Palacio de Oriente ante una turba enardecida de seguidores de su pensamiento único. El dictador se dirigía ala gleba con su voz de castrati y soltaba aquello de “Españoles, luego de tres años de guerra, diez de post guerra y cuatro de sequía, hemos comprado un avión que no vuela. Pero españoles no os preocupéis porque las gallinas también tienen alas y no vuelan. ¡Españoles! ¿Quién come en España? (el pueblo a coro gritaba casi al unísono) Franco, Franco, Franco”. Es un chiste insulso, pero en aquel entonces buena parte del pueblo español era tan sumiso, que ante cualquier proclamación surrealista y descabellada de Franco, solía gritar el nombre de su amado líder, sin importarle la chorrada que acababa de hacer. Franco entonces se hacía llamar así mismo generalísimo, a pesar de comprar aviones que no volaban.


Dicen algunos que en España han cambiado mucho las cosas desde entonces, pero seguimos llamando excelentísimos a unos ayuntamientos. Esa excelentísima categoría estaría justificada si su gestión lo fuera, pero no. Es sólo un homenaje al gran gallego que nos sodomizó a todos durante casi cuarenta años. Para muestra un botón. El excelentísimo Ayuntamiento de Avilés realizó recientemente unas obras en el parque de las Meanas, una actuación muy controvertida por la tala injustificada de unos árboles centenarios. Para justificar esta falta de respeto al medio ambiente técnicos y políticos dieron todo un espectáculo de descordinación y contradicciones, echándose unos a otros la culpa, que si los árboles estaban enfermos, que no estaban tan enfermos, que fue una decisión de los políticos. En fín el daño ya hecho nos dicen que fue todo por el bien público, crear un espacio de ocio para los niños y los jubilados.

El área de los niños se amplió y se mejoró con un cierre perimetral, pero y el área de los ciudadanos de tercera edad. Recordarán los habitantes de la ciudad, que los anteriores espacios de petanca estaban debajo de los plátanos de sombra, esos que tuvieron a bien cortar los excelentísimos técnicos, con el beneplácito de los políticos locales. Los jubilados habían dejado de jugar allí por dos razones, una porque las ramas de los enormes árboles eran un peligro, como se demostró hace unos años, con la caída de una rama que causo la muerte a un ciudadano. La otra razón era porque el firme estaba lleno de enormes guijarros y no era apropiado para esa práctica deportiva. Pero ahora con la remodelación del parque, el excelentísimo Ayuntamiento les construyó a la derecha de la entrada del estacionamiento subterráneo, un nuevo espacio para jugar a la petanca, solamente uno.

Podría pensarse que un espacio nuevo y singular sería mejor que los anteriores, pero no, en este caso. La tierra que usaron es demasiada suave y suelta. Los profesionales de la petanca desde el primer día se dieron cuanta del error del material usado, las bolas no rodaban por el suelo. Poco a poco pasaron los días y los dueños de los perros sin civilizar, pronto usaron aquel espacio de recreo de la tercera edad para hacer las deposiciones escatológicas de sus mascotas. Y así quedó otra vez el dinero público burlado en manos de técnicos y políticos, otro desaguisado construído con dinero público un excelentísimo cagadero para perros.