Aforismos

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer, es intentar mejorarlos”. 
Thomas Carlyle Historiador y ensayista escocés (1795-1881)
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El grito desgarrado de la ría

Foto: Jesús Arribas
Ya es suficiente. Ya está bien de agredir de esta manera al medio ambiente. Con total impunidad, con absoluta chulería y sin dar ninguna explicación ni pagar las correspondientes multas o sufrir cierres de instalaciones. Es escandaloso, vergonzoso..., inquietante, que las Administraciones no carguen contra quienes realizan agresiones un día sí y otro también.

Personalmente no soy ecologista en el sentido estricto de la palabra. Pero me gusta poco, o nada, que no se tome en la consideración debida al aire y al agua del entorno. No hay derecho a que no se vigile y a que no se presione con fuerza a quienes causan las agresiones. Y tampoco hay derecho a que no se sancione con contundencia a quien con toda la tranquilidad emite sin control contaminantes. No es de recibo que no haya la debida vigilancia ni por parte de las autoridades ni por parte de la prensa. La prensa debería estar encima de esto de continuo. Sí. La prensa también tiene su parte de culpa.

Foto: Jesús Arribas
Uno puede entender, y entiende, que la actividad industrial genera inconvenientes. Pero una cosa es producir inconvenientes y otra muy diferente, hacer respirar a la gente niveles excesivos de benceno (cancerígeno), o mascar polvillo de carbón y de quién sabe qué otras cosas, o soportar el olor como a alcanfor, al pasear cerca de Baterías. No es ni medio recomendable que la gente se pasee por allí. ¿A quién se le ocurrió la feliz idea de que era saludable un paseo por este entorno infernal? Todo el entorno de la ría, desde La Marzaniella, hasta El Espartal es absolutamente infernal. No hay derecho a inyectar tanta porquería y veneno en el medio sin que nadie, desde los poderes públicos proteja a los ciudadanos. ¿Cómo? Sencillamente haciendo que las leyes se cumplan. Así, tan simple.

El martes pasado salí a ver cómo estaba la ría, nuestra ría. Me gusta tomarle el pulso de vez en cuando. Dejé atrás la alcanforada zona de Baterías y el antiguo Hospitalillo. Por aquí en cauce está sin descontaminar, es casi negro, parece fecal, pero el agua está normalmente bastante clara. Sin embargo, este día no. Este día había una especie de pátina blanquecina que se iba haciendo más densa conforme se avanzaba río arriba. Lo que me encontré me dejó sin aliento. Se estaba produciendo un enorme vertido amarillento del lado de Arcelor. A plena luz del día, a la vista de todos. El sedimento indicaba que aquello salía por allí desde hacía días. Tomé unas fotos y avisé al 112. Lo denuncié y no entiendo que nadie lo hubiera hecho antes. Cómo nadie había reparado en esto ¿Somos imbéciles?

Foto: Jesús Arribas
De regreso a Avilés vi subir una moto de la Policía Local. Imaginé que los habrían avisado. También un efectivo de la Policía Portuaria miraba a ver si la mancha llegaba hasta el puerto. Le tranquilicé: a la altura del Hospitalillo ya no se notaba. Pero me quedé preocupado. Nadie vigila las agresiones al medio. Nadie escucha los gritos desgarrados de la ría de Avilés. A nadie parece importarle. Los ciudadanos estamos tan anestesiados, vemos como tan normal que haya vertidos de todo tipo que, a pesar de llevar un móvil encima, no denunciamos continuamente este tipo de cosas: aire irrespirable, agua de colores, peces muertos... Por qué tardamos siempre tanto en reaccionar ante este tipo de cosas.

Me pregunto si después de ver las fotos que pongo aquí, alguien va a obligar a Arcelor a reparar los daños, o si alguien va a decir algo en la prensa, o si la Policía patrullará alguna vez por la ría a ver si es «agredida». Pero mucho me temo que la respuesta va a ser No, no, y no. Y será no porque la ría no tiene voz. No pasa nada porque chille. Su grito desgarrado es mudo.

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