Aforismos

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer, es intentar mejorarlos”. 
Thomas Carlyle Historiador y ensayista escocés (1795-1881)
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LA CENICIENTA DE CIUDAD JUAREZ


Por Luis Taboada

Si yo fuera Forrest Gump y tuviera que contar mi vida a un extraño, elegiría un banco en el  parque del muelle de Avilés. Ningún lugar mejor que ese para la confidencia. Es un privilegio contar con un lugar tan apartado y solitario, donde la luz atraviesa como puede las copas entrelazadas de los árboles y se deposita suavemente en el ondulado asfalto, provocando ligeras sombras que más que delimitar sugieren los pocos objetos que menudean aquí y allá, vigilados por el quiosco de la música a un lado y por la figura desnortada de Pedro Menéndez, reconvertido en  vigilante nocturno, al fondo.

El viejo parque se ha convertido en una cenicienta sin las verbenas de música alegre y  farolillos de papel que, durante muchos años, alumbraron los rostros de mi generación. Todo su mobiliario parece sacado de una greguería de Ramón Gómez de la Serna: Un viejo marino de cuando gobernó Carolo, al que custodian cuatro soldados ausentes, esperando el relevo que no llega; una foca altiva, un elefante enano que fue  testigo de cómo la droga casi acaba con el parque, el coro de las alegres chicas de Coslada: maravilloso elenco de blandos efebos y Venus de pensión con derecho a cocina, y una fuente de estilo inclasificable. Todo muy entrañable.

Cuando estoy en este lugar me siento en una especie de limbo, una tierra de frontera entre dos mundos, una Ciudad Juárez que a nadie gusta y que ya  no es México, pero tampoco Estados Unidos; un sitio que se recorre aprisa en dirección al huevo frito conceptual, templo de la modernidad , Brasilia en pequeño, para deleite de confusos progresistas, llamado centro Niemeyer, o bien  hacia el bullicio de la ciudad, una vez que hemos dejado atrás el colesterol y  la ignorancia.

Hace tiempo que los cañones de opereta italiana no intimidan a nadie. Hoy los únicos bárbaros que asaltan el parque son los corsarios del Imserso a bordo de modernos autobuses aparcados en sus orillas. Contemplan indolentes la figura de Don Pedro, pero nunca perciben la tristeza en sus ojos, ni el cabreo en el semblante por no haber jugado en la Champions League de los conquistadores. Tuvo que conformarse con un modesto pedestal mientras su colega, Cristóbal Colón, goza de unas maravillosas vistas sobre la arboleda de las Ramblas.

Espero que algún día se haga algo de justicia y se le devuelva a este parque, que calla por no molestar, la dignidad que merece. Como decía Luis Eduardo Aute: “ Siempre habrá alguien soñando por ahí”.

Luis Taboada


Luis Taboada es artista plástico. Aquí una muestra de su obra y su CV.


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