Aforismos

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer, es intentar mejorarlos”. 
Thomas Carlyle Historiador y ensayista escocés (1795-1881)
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La guerra de los recortes sociales

Desde lo local es imposible no estar afectado por los atentados de París, por sus víctimas, por las consecuencias que las medidas reactivas han tenido para los derechos civiles de la población francesa y para la de las familiar de , indignados por sus orígenes. Todo nos llega a este Avilés diverso y plural diría que idílico, pero los casos de violencia que sucedieron en el término municipal, chiquito pero denso en población, impiden que nos amemos más de la cuenta, menos mal.

La perfección fingida es insoportablemente inútil como estrategia. Cuando una sociedad debe de analizar y reflexionar sobre si misma, porque un sistema se descose por las costuras sociales más débiles, barrios marginados, familias con todos sus miembros en el paro, dependiendo de los servicios sociales, parados de larga duración ya sin cobertura social, no de puede evitar un escenario de futuro desastroso. Sin acciones de participación real, sin planes, programas y proyectos amplia cobertura social de animación sociocultural, sin presupuestos para educación de adultos, ni para fomentar el emprendimiento, ni para diseñar planes de sostenibilidad, ni para actividades de ocio y tiempo libre, lo siguiente es evidente y notorio, la exclusión social, la marginalidad y la delincuencia. No es una guerra religiosa, es una guerra de presupuestos. El presupuesto público de los países europeos empezó a recortar los servicios sociales desde hace ocho años sin parar. Esto ha sido la crónica de un desastre anunciado. Qué nota debe de tomar Avilés de lo que ha sucedido con esta población de franceses musulmanes y árabes excluidos del progreso nacional, marginados y desintegrados.

El Ayuntamiento de Avilés saca pecho en la prensa, porque entre la población de jóvenes con necesidades de ocio y tiempo libre, han participado en una votación relacionada con los festejos del carnaval en la ciudad, cerca de tres mil. Han participado votando el programa temático ganador de las actividades para el Antroxu. Este año será sobre Grecia, esos chicos de la filosofía, no los calvos comunistas de Varoufakis. Y aunque participar siempre es bueno, participar no es solo asistir, opinando sobre lo que otros hacen, participación con la capacidad creciente de intervenir activamente en el análisis y en el diagnóstico de lo que nos afecta, pero además de tomar parte en la identificación de los problemas y de las prioridades, con la capacidad de definir los objetivos, de planificar, ejecutar, evaluar y gestionar las acciones. Solo se aprende a participar participando.

En todo proceso de dinámica de grupos integrador, el desarrollo de las potencialidades personales de cada uno de los miembros del equipo, es tomado en cuenta y motivado, ofreciendo espacios, herramientas y procesos que contribuyan a su crecimiento personal, a mejorar su calidad de vida y articular su integración ciudadana con su activismo social.


Y esto se hace poco en Avilés. En Avilés hay exclusión social, hay familias que no llegan a fin de mes para comer, que tienen que pedir ayuda a sus familiares o a instituciones de caridad. Tampoco pueden disfrutar de actos culturales, no tienen para comprar una entrada al teatro del Palacio Valdés, o a un concierto del Centro Niemeyer, porque no tienen ninguna prestación, salario social o subsidio en su casas, ni para ir al cine o comprar un libro. 

La situación social es precaria, cuánto tiempo creen, las excelentísimas autoridades de Avilés, que les va a durar la paz. Cuánto creen que tardaremos en despertar por el hambre de ese sueño de opio de la Isla de la Innovación. Creen de verdad que la programación cultural del Centro Niemeyer nos va a calmar el hambre y la sed de justicia social. Cuánto creen que van a durar en el poder, mangoneando el presupuesto al antojo de sus necesidades de élite cultural y política. Espero que no me responda el lobo con su aullido.

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