Todavía nadie ha explicado con datos en la mano
que la política de privatizaciones del Ayuntamiento es un buen negocio para las
arcas municipales, y por tanto un beneficio para la ciudadanía de Avilés. Me
refiero a las cuentas municipales, y lo que esas cuentas incluyen. Cuentas
claras, mire usted, lo mismito que cuando nos pasan el recibo de la viñeta o el
de la contribución. No hay confusión, los números son los números.
En la actualidad, diversos servicios del
Ayuntamiento se han “externalizado”; lo que viene a ser que el Ayuntamiento
paga determinada cantidad de dinero a una empresa para que cubra el servicio,
que previamente ha ganado por concurso público. Esto de los concursos públicos
tiene su “miga”; y por eso, políticos de distinta condición están visitando los
juzgados acusados de “amañar” para favorecer a unos u otros, dependiendo de
oscuras o inconfesables razones.
Y como a base de escándalos hemos
perdido la inocencia, sería no solo justo sino también necesario que
alguien se ocupe de mantenernos informados de cómo se gestiona nuestro
dinero, y quien se está beneficiando de la gestión del mismo. Al perder la
inocencia también hemos perdido la fe en las palabras, por eso la explicación
ha de ser con cifras que podamos entender los profanos. Muy fácil, las
preguntas son las siguientes: ¿Cuánto paga el Ayuntamiento por cada
servicio? ¿Cuánto costaría si fuera municipal? ¿Qué gana el Ayuntamiento
con la privatización/externalización? ¿Qué gana la ciudadanía en uno y otro caso? ¿Y qué
pierde?
Los responsables municipales nos deben a los
ciudadanos dos tipos de explicación: La
primera podría titularse "las cosas como fueron"; es
decir, nos cuenten las razones que les llevaron a desprenderse de la gestión directa de servicios
públicos como la limpieza, los jardines, algunos deportivos
y culturales, el agua... en una dinámica que parece
responder a una estrategia política escasamente explicada, y que de seguir así,
no sabemos en qué quedará la gestión de lo público; eso sí, cada vez tenemos
más concejales liberados (¿...?). La segunda requiere una información
exhaustiva y clara de cómo está la situación en la actualidad; es decir,
los contratos establecidos y las diferentes cláusulas que contienen para que la
ciudadanía sepamos cómo se está gestionando nuestro dinero, y hasta qué punto
estamos en sintonía con las formas de proceder de nuestros representantes
municipales.
Todo ha de quedar claro, porque nos gustaría
creer que no hay gato encerrado, que las cosas se han hecho y se hacen para el
beneficio de la colectividad, que los representantes municipales no confunden
el Ayuntamiento con su casa particular cuando ocultan información, o
dificultan el acceso a ella. Que no tienen nada que esconder cuando niegan la
participación en las fundaciones municipales a la oposición... Es decir, que no
han perdido de vista en ningún momento de su mandato que representan los
intereses de todos los que vivimos en Avilés.
Si el caso es otro, si en realidad actúan como si
el Ayuntamiento fuera su casa; o peor aún, utilizan la confianza que sus
vecinos han depositado en ellos, para beneficio particular o de los suyos;
entonces, la sociedad debería protegerse con un contrato ante notario. Algo
así: Yo estoy de acuerdo con este programa que me presenta, así
que le voto para que me represente en el Ayuntamiento, pero usted se
compromete mediante firma notarial a no salirse del programa con el que
ha ganado mi voto. Y si quiere cambiar de política puede elegir entre
esperar a las próximas elecciones y presentarse con un nuevo programa, o pedir
el consentimiento de la ciudadanía ante eventuales cambios.
Parece una quimera pero yo creo que es muy
razonable.
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