Aforismos

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer, es intentar mejorarlos”. 
Thomas Carlyle Historiador y ensayista escocés (1795-1881)
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EL PARO IMPARABLE EN AVILÉS Y EN EL MUNDO


Según datos del Servicio Público de Empleo en Avilés (noviembre del 2015) hay una población demandante de 10.811 personas. De ese número, los mayores de 45 años representa 3.456 (un 46%) de los cuales 1.553 son hombres y 1.903 mujeres. Desde el Ayuntamiento se hace hincapié en el esfuerzo por facilitar la creación de empleo en este nuevo mandato mediante las ofertas de Empleo Público, que Ganemos considera poco menos que inútiles y la UGT aclara que son similares a las realizadas en años anteriores y que cada vez se minoran. La crisis económica mundial, los ajustes en las grades multinacionales (y en la comarca tenemos una importante representación), la amenaza de deslocaciones empresariales, son una constante amenaza para el empleo local.
El problema del paro, la principal preocupación para los españoles, se acrecienta día a día. Y no solo es un problema aquí o en los países en crisis. Es un problema global. Hasta ahora los Gobiernos lo tenían en cuenta solo en la medida en que podía afectar a su caudal de votos. Ahora parece que se han dado cuenta global del problema. Por de pronto, Francia acaba de declararse en emergencia nacional por este problema y su principal acción política será combatirlo. El Foro Davos, que se está celebrando estos días, ha advertido que en el próximo lustro se perderán 7 millones de puestos de trabajo. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) ha dado a conocer cifras pavorosas: en el pasado año 2015 el número de parados en el mundo era de 197,1 millones, para este año ascenderá a 199,4 millones y para el 2019 alcanzará los 212 millones.
¿Y a qué se debe esto? Podemos decir en una primera aproximación a que los políticos no han tenido en cuenta a la economía, a lo que esta representaba y a cómo iba a influir. Ya hace muchos años, al filo de la Segunda Guerra mundial, el dramaturgo Bertold Brecht advertía de “el político aprovechador, embaucador y corrompido, lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”. Y el presidente norteamericano, en la campaña electoral de 1992 pronunciaba esa frase que se hizo famosa: It´s the economy, stupid. Pero, no es tan sencillo, no es la economía por sí sola. Tras la guerra mundial y la pujanza del comunismo de la Unión Soviética, las democracias occidentales consideran con acierto que la mejor manera de combatir esa amenaza era la creación del Estado del Bienestar. Eso ha estado funcionando durante bastantes años. Pero no han gobernado sobre el capitalismo y el mercado (que se ha demostrado que no se regula por el mismo) que ha ido haciéndose cada vez más poderoso y perdido todo temor a la amenaza comunista tras la caída del Telón de Acero. Al mismo tiempo los avances tecnológicos han experimentado un gran auge y la mano de obra, los obreros, son cada vez menos necesarios, al mismo tiempo que los empleados en el sector administrativo van desapareciendo por causa de las computadoras y los sistemas informáticos. La inteligencia artificial y la robótica serán las próximas amenazas para el empleo.
La disminución del empleo acarrea  la desaparición  en la práctica de los contribuyentes y, consecuentemente, la disminución de los presupuestos de los Estados que cada vez tienen menos dinero para dedicar a políticas sociales, ya que también la globalización de las empresas y la existencia de paraísos fiscales, al mismo tiempo que toman fuerza las grandes corporaciones financieras, hacen que, a pesar del aumento incesante de sus ganancias, sus impuestos disminuyan, se enmascaren o desaparezcan no contribuyendo al sostenimiento de los países.
Por todo ello, el número de empleos cada año disminuye en todo el mundo y, consecuentemente, las cifras de personas en paro y de empleos precarios y mal retribuidos, se incrementa. Algo que no parece tener remedio. Por ello cada vez, a pesar de sus detractores, toma cuerpo la necesidad de crear la renta Básica Universal o Ingreso Ciudadano. Un ingreso pagado por el Estado como derecho elemental de todo ciudadano. Se eliminaría la pobreza, el trabajo ilegal y al mismo tiempo se recuperaría el consumo por lo que ese ingreso facilitado por el Estado a cada miembro de su país revertería en sus arcas (los impuestos indirectos crecerían). Es una medida que cada vez va conquistando más adeptos (economistas, sociólogos, intelectuales, políticos….) aunque las dificultades de ponerla en práctica obligaría a consensos amplios entre las naciones y a un más efectivo control sobre las grandes empresas, corporaciones y fondos financieros para que contribuyeran en la debida medida respecto a sus ganancias.


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