Las ciudades deben planificarse
con vistas a su crecimiento, planificación y modernidad. El objetivo es
hacerlas más atractivas tanto para sus habitantes actuales como para los
futuros, hacerlas más vivibles y atractivas para los visitantes y el turismo,
constituirlas como marco apropiado para la instalaciones de nuevos centros
comerciales e industrias limpias. Pero también para la ordenada convivencia de
sus vecinos. Así se estudian y regulan aspectos tan diferentes entre sí como la circulación
de peatones y vehículos, los ruidos, la limpieza y recogida de basuras, los
horarios de distribución de mercancías, la regularización de salidas de humos y
aires acondicionados a la vía pública… Una infinidad de cuestiones que hacen
que la convivencia sea la mejor posible. Eso se plasma en las ordenanzas municipales
o locales que acuerdan los Ayuntamientos.
Últimamente, en Avilés, se han
puesto en cuestión algunas de esas regularizaciones como la de las músicas y
sonidos ambientes durante algunas fiestas en barrios, la ocupación de suelo público por determinadas
terrazas de bares y cafeterías… Hace poco el diario local “La Voz de Avilés”
publicaba una información acerca de que algunas fruterías habían sido
apercibidas de posibles multas por sacar al exterior de sus instalaciones sus
productos, lo que había sido desmentido por la concejala de Consumo como un “excesivo
celo” de los encargados de la vigilancia. Algo que no se explica muy bien, ya
que esas cuestiones no dependen de los criterios
del concejal de turno y vienen reguladas en normas aprobadas por el Pleno y no cabe
aplicarlas con celo o sin él.
Indudablemente todo debe estar sometido a revisión y
actualización y las Ordenanzas locales no son ninguna excepción. Es posible que
como defienden algunos haya que favorecer los establecimientos que venden productos
del campo cercano, como fruterías. Pero por las mismas o parecidas razones
habría que tener en cuenta aquellos establecimientos de productos artesanos, culturales
o de características especiales. Pero, sobre todo, hay que tener en cuenta la equidad
a la horade no hacer distinciones que puedan agravar a unos comercios en
relación con otros.
Las Ordenanzas locales, al menos
algunas de ellas, se remontan a décadas desde que fueron aprobadas. Las cosas han
cambiado mucho desde entonces y es posible que hayan quedado obsoletas. Convendría
una revisión y actualización general de las mismas que, sospecho, que en
algunos casos ni son conocidas por los actuales concejales ni siquiera por los
encargados de vigilar que se cumplan, la policía local, que en muchos casos hacen alarde de su desprecio por ellas posiblemente porque consideran que algunos de sus aspectos son irrelevantes y que sus funciones no deben rebajarse a cuidar algunos de sus aspectos. Y la Policía local está para bastantes más cosas que el tráfico.

0 comentarios:
Publicar un comentario
No serán publicados los comentarios que puedan constituir falta de respeto a personas o instituciones